Dónde estamos, quiénes somos; cuántos somos, qué hacemos, qué tenemos y hacia donde nos dirigimos.
Ramón Roca Morteo.
La cita de mi epígrafe, contiene las primeras palabras de un libro escrito por Ramón Roca Morteo, publicado en septiembre de 1997, “Acayucan en Cifras”.
Ramón Roca Morteo.
La cita de mi epígrafe, contiene las primeras palabras de un libro escrito por Ramón Roca Morteo, publicado en septiembre de 1997, “Acayucan en Cifras”.
Ramón Roca Morteo condensó en dicho texto la información, hasta ese tiempo, con datos, índices y estadísticas del municipio de Acayucan, enriquecidas con la experiencia de haber sido alcalde en esta ciudad en el trienio 1982-1985, buscando proporcionar, ahí, todo aquello que buscan quienes pretenden desarrollar algún proyecto relacionado con cualquier área municipal.
Había prometido a los amables lectores, un intento radiográfico de cada uno de los aspirantes a ocupar la Presidencia Municipal de Acayucan y en ese tenor, para irnos rápido comienzo con el señor Roca, así le llaman respetuosamente quienes le conocen.
Es, don Ramón, indiscutiblemente un personaje que, en la sabia virtud de conocer el tiempo, se mantiene vigente con sus valores cívicos, su amor al progreso y su respeto a la ley; se muestra actuante, sincero y valiente para cuestionar las cosas públicas que atentan al patrimonio de la ciudadanía; está presente, con sus anhelos y sus conocimientos amplios del municipio, del estado y del país; ahí anda planteando alternativas a tanta barbaridad, vilipendio y violación que se comete al pueblo en sus derechos.
En fecha reciente, cosa de una semana, se le escuchó presentando un plan de trabajo como precandidato del Partido Verde Ecologista, ante las fuerzas vivas de la ciudad. Planteó, Roca Morteo, un sistema de administración transparente, como la que desarrolló en su tiempo, sin aviadores ni extravío de nóminas, con finanzas sanas, con ingresos hasta de 350 millones en el trienio; programa un mejoramiento y la eficientización de servicios públicos... algo así como diez puntos importantes para sus acciones de gobierno.
Hace unos días dialogó con el candidato del PRI, Fidel Herrera Beltrán, en las instalaciones de la CANACO local, afrontando con una interesante ponencia el problema del agua. Dicen, y lo creo, que públicamente el abanderado tricolor felicitó a R.R. “...por su propuesta de corte internacional, que en cuanto el tiempo lo permita será llevada a un foro estatal para su estudio”. Más en corto, el candidato priísta a gobernador diría a R.R.: “Si no me cobras el derecho de autor, hago mía esta ponencia”.
Con Ramón Roca Morteo se entiende por qué sabe más el diablo por viejo... y sinceramente este señor sabe bastante de la vida y de la actividad política, aunque sus adversarios piensen que ya está cubierto por el polvo de los tiempos, y se puede aquí pensar ciertamente que su paso por aquella administración, pese a lo que diga el tango... que veinte años no es nada, es ignorada sobre todo por los jóvenes, pero de que existe una huella bien marcada en las escuelas, el basurero y en los caminos rurales, beneficiados en su gestión, es innegable, además ya una vez se le dijo a un señorón de la política, don Pedro Rivera Pavón, en tratándose de R. R. “...cualquier problema tu lo vas a resolver.”
Ramón Roca Morteo, efectivamente es grande de edad, pero no es un anciano, coordina excepcionalmente sus ideas. No está enfermo ni cansado. Camina sin la ayuda de nada, con la mirada al horizonte, casi marcialmente. Jamás se le observa tomando jarabe, pastillas o gatorade. Come, sin problemas digestivos, sus empanadas naturales, bebe muy bien de los mejores vinos y degusta, de repente porque es buen apicultor, su jalea real. No se queja de reúmas, de lumbago ni diabetes. Nunca habla de hipertensión, colesterol ni triglicéridos. No me parece, pues, inspiración para protagonista de enfermedades exóticas, de novela de Gabriel García Márquez. Es Ramón con sus canas ejemplo mayestático de fuerza, carácter y grandeza humana.
Como semblanza, sujeta a mayor abundamiento, Ramón Roca fue un alcalde entregado de tiempo completo a su responsabilidad. Hombre de muchos números, por su vocación y profesión de contador. Tuvo quizás en contra únicamente su rebeldía a aceptar que para componer muchas cosas había que permanecer más tiempo ocupando los espacios políticos, grillando, acomodándose. Soñaba tal vez que bastaba cualquier trinchera social o empresarial para ser tomado en cuenta, desdeñaba esos carnavales políticos que son las campañas proselitistas. Ramón se encabronaba por el dispendio de recursos en tanta politiquería que distrae el trabajo de los funcionarios. Decía que en este sistema se necesitaba un presidente que trabajara, planeara y gestionara y otro que anduviera en la mascarada política engañando con sus cuentos, sus rollos y sus chocholeos. Se emputaba del ejercicio político que predomina y gusta a tanto mercenario público. Sufría del compadrazgo, del nepotismo, de la corrupción. Discutió la dualidad de funciones en todo nivel de gobierno, incluyendo la partida del DIF, elevando su inconformidad hasta con doña Paloma Cordero de la Madrid, en el argumento de que esta entidad desarrollaba tareas similares con otras dependencias oficiales; sostuvo públicamente que el DIF servía en parte sólo para que las esposas de los presidentes se lucieran en escenografías filantrópicas, conste que me consta el trabajo discreto, austero y sencillo con que se desplazó la señora María Elena Guzmán de Roca. Mujer fina, sumamente respetuosa, sensible y educada, como sólo pueden serlo las personas inteligentes, desarrolló su quehacer sin perder el piso ante las adulaciones o el aplauso. El talento de aquella primera dama no requirió de suntuosos vehículos, ni de flamante oficina, ni de guaruras, lacayos o bufones. Sólo dos colaboradoras eficientes, dos Ineses, por ahí andan, una justa y la otra ecuánime... la vi poner, yo miré a la señora Roca, poner en su lugar a damas (que ahora les llaman vip) de sociedad y de la política alta, inconscientes, insensibles e ignorantes del respeto a los libros, a los niños, a la dignidad...
Ramón Roca Morteo, como primera autoridad de Acayucan, a fines de 1982, hizo suya la bandera de renovación moral de la sociedad, propugnada por Miguel de la Madrid Hurtado. Le parecía un presidente de la república realmente preocupado por fortalecer con voluntad y reformas al municipio libre. Luego entendería que por algo le llamaban, desde la escuela, a de la Madrid “el hombre del antifaz”.
Hombre de campo, productor agropecuario incansable, y admirador de la respuesta solidaria de la gente humilde, Ramón Roca, apoyó como nadie, sin la existencia de ramos 026 ó 033, a los sectores marginados, construyendo puentes, rehabilitando caminos, dignificando instalaciones educativas... insisto sin la derrama económica como la que se ejerce en la actualidad.
También, hay que decirlo, a su lado andaban un Jorge Cárdenas Romero y un Fidel Baruch Soto, hombres que compartieron con Roca labores e intenciones no triquiñuelas. Tenía además el respaldo de un cabildo ordenado, respetuoso y serio, al que procuraba Ramón con detalles, atenciones, presencia y prestancia. Al cuerpo edilicio se lo ganó con un lema de campaña, que cumplió de gobernante, basándose en las premisas de unidad, trabajo y honestidad. Bajo ese régimen impulsaba con fuerza sus acciones de gobierno Ramón Roca Morteo.
La señora Anita Lara Villar, Jonás Bibiano Landero, Germán Jiménez Lara, Antonio Zavaleta Lara, Clemente Suriano Mateo, sin olvidar a Orencio López Guillén y al actual dirigente estatal de la CROM Leonardo Alor Ventura, son los nombres de algunos miembros de aquel episodio político que Ramón Roca dirigió, sin bandidos ni payasos. Con chamacos, si usted quiere, que metían la pata pero nunca metieron la mano.
Con ese capital político Ramón Roca Morteo se mantiene con ideas frescas, sobrevive instrumentado programas sin el óxido de nostalgia ni espejismo de quimeras. R.R. vuelve a ser mencionado con ruidoso borboteo político en el Notisur, Diario del Sur, Diario del Istmo, Diario Acayucan y Diario de Xalapa, como importante precandidato a la Presidencia Municipal de Acayucan. Puede, porque no, ser Ramón Roca el candidato de la Alianza PRI-PVEM, ahí está, no me la crean, pero en la posibilidad, en la probabilidad y en la proporcionalidad, de ser abanderado por el matrimonio político más fuerte del estado, se habla de Ramón Roca. En la Lógica, el silogismo y el razonamiento político se escucha R.R. En el fondo, en la forma y en el tiempo también está este señor.
A pesar de lo que piensan sus detractores Ramón Roca no creo ande buscando una regidurita de consolación, como otros; no pienso que lo mueva el mezquino interés en ese sueldazo por el que se andan bajando los calzones nuestras contemporáneas autoridades.
Engañado puedo morir, porque reconozco que las reglas del juego político solo cambian de manos, que la ambición no tiene color, que la corrupción es plural y que lo pendejo es lo único que se reparte democráticamente entre los militantes, simpatizantes y dirigentes de todos los partidos.
Ramón Roca, estoy diciendo en voz alta, puede ser candidato de una alianza, para que lo recuerden los verdecologistas y principalmente los priístas, y lo repito para que nadie se sorprenda ¡total! solo es cosa de esperar decisiones, negociaciones y acuerdos cupulares.
¡Así es esto! diría Miguel Angel Facundo Ríos.
Ramón Roca Morteo, para terminar, es un hombre valioso al que se le pueden endosar peros y milagros, sin embargo es un personaje respetable, un ciudadano digno que con derecho legítimo está, aunque a muchos les pese y les punce... digo, está en la circunstancia.
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